Semana Santa (Cristo destrozado)
CRÓNICA ROJA
La primera vez que el niño sintió miedo fue después de esa película espantosa donde Jesús de Nazaret era despedazado con lanzas, látigos, espinas y clavos. En el colegio les habían advertido que no era recomendable ver ese film de Mel Gibson, que era más bonita la película del canal 7 con ese clásico Jesús de ojos azules y destrozado más sutilmente. Pero no hizo caso. En su casa, la Semana Santa era tema y empezaba varios días antes. Todas las noches había rezo con velas amarillas. Se hablaba de la Pasión, pero el niño nunca entendió por qué mataron al “hijo del hombre”. Así de pronto, los ojos del crucificado se le empezaron a aparecer por las noches entre las sábanas de los ancianos que el niño cuidaba casi por obligación. Poco a poco, se generó un cuadro de horror en el niño en torno al crucificado, con una mezcla de curiosidad y antropofagia. A sabiendas de lo que significaría para su cuadro psicológico, el niño fue una noche y espió a escondidas la vieja biblia de la sala, grande, con ilustraciones en color. Descubrió las 14 estaciones, y empezaron los sueños. Las rodillas del nazareno se le aparecieron en pesadillas, y entonces, vino la película y resultó que en medio de la noche, por primera vez el niño despertó de golpe y se vio completamente solo, él con tres viejos que cuidar, sin padre ni madre, solo con el Cristo y los ancianos que agonizan y no dejan de mirarlo, como la pesadilla de una cruz que le traen a él mismo, como la muerte, tarde o temprano. El niño ya no pudo más. De un combo abrió la ventana, saltó afuera, y corrió, corrió hacia la noche, para nunca más volver a ver al Cristo sufriente.
Réquiem
(La brutalidad es el bautizo católico, el aroma de la inquisición, adoración a un Cristo muerto, bien muerto y clavado en la cruz, con harto sufrimiento, de hecho, levantan la cruz como símbolo y no se detienen a pensar que están venerando el arma que mató a Jesús, no les gusta vivo contra los mercaderes del templo, sino muerto y crucificado. Estética de la ruina. Por eso el niño cerró la puerta por fuera).
Por Absalón Opazo
Imagen:
Cristo Muerto, de Holbein
AUTOR: Hans Holbein, el Joven (1497/98 – 1543)
TÍTULO: El cuerpo de Cristo muerto en la tumba
MEDIDAS: 30,5 X 200 cm
TÉCNICA: Óleo sobre tabla
FECHA: 1521
UBICACIÓN: Museo de Bellas Artes de Basilea.
Abril 20th, 2011 at 8:52 pm
Muy sensible y en el tiempo preciso, después de esta semana todos se olvidan de cristo y el castigo se expresa de otras formas.